Un actor joven y una conocida actriz mayor son convocados para participar en una pieza teatral que gira en torno a la relación conflictiva entre un padre y un hijo. Por pedido del dramaturgo, el rol del padre debe ser interpretado por una mujer. Así un preciso mecanismo de relojería desata la ficción y dispara, con humor y sarcasmo, una nueva mirada sobre el siempre pasional y mítico vinculo Padre - Hijo.
Palabras del autor/director
"Quise armar una obra que hable del vínculo padre-hijo. Mientras pensaba la dramaturgia surgió una actriz actuando el padre. A partir de ahí, el relato tomó un nuevo giro, y los sentidos de esta relación, se multiplicaron. En esta pieza teatral el conflicto no sólo pasa por el lazo sanguíneo. Como cajas chinas, los actores se actúan a sí mismos, actuando también un padre y un hijo.
Querida Elena, la sala elegida para esta puesta en escena, es un espacio pequeño, despojado, donde la distancia entre espectáculo-espectador hace que todo sea teatro. Este hijo y este padre pueden estar tanto en el escenario como en la platea. Queramos, o no, estamos atravesados por nuestro origen."
- Autoría:
- Walter Rosenzwit
- Actúan:
- Azucena Lavin, Santiago Weller
- Vestuario:
- Alejandro Mateo
- Escenografía:
- Alejandro Mateo
- Iluminación:
- Alejandro Le Roux
- Diseño sonoro:
- Andrés Schteingart
- Edición de sonido:
- Andrés Schteingart
- Música original:
- Manuela Weller
- Prensa:
- Ezequiel Hara Duck
- Dirección:
- Walter Rosenzwit
- Este espectáculo formó parte del evento: Festival Escena 2012
Clasificaciones: Teatro
- 2012-08-10 - Página/12 :: espectaculos (PAGINA 12)